Santa Maria del Camí, 30 de julio 2026.- Cooperatives Agro-alimentàries Illes Balears alerta de las consecuencias que están teniendo las sucesivas olas de calor sobre las explotaciones agrícolas y ganaderas de las islas. Las temperaturas superiores a 40 grados y las noches tórridas están provocando pérdidas de producción, estrés térmico en plantas y animales, un incremento de las necesidades de agua y mayores costes para el sector.
En algunas explotaciones socias de tomate de Mallorca ya se ha perdido alrededor del 25 % de la producción durante el mes de julio, mientras que, si las altas temperaturas se mantienen, las pérdidas podrían alcanzar el 40 %.
En el caso de la hortícolas, el principal problema se produce cuando las temperaturas superan los 35 grados, ya que las flores se desprenden y el fruto no llega a formarse. A ello se suman las elevadas temperaturas nocturnas. Cuando el termómetro se mantiene por encima de los 25 grados, las plantas continúan consumiendo carbohidratos durante la noche, no pueden recuperarse adecuadamente y entran en una situación de estrés térmico.
Cuando las olas de calor se suceden en periodos muy cortos, los daños pueden ser tan importantes que los agricultores se ven obligados a arrancar cultivos hortícolas enteros.
Mayor presencia de hongos y plagas
Las altas temperaturas también han favorecido la expansión exponencial de hongos y plagas que se ven favorecidos por las altas temperaturas y la humedad del suelo debido al riego. Los daños suelen hacerse visibles al final de la campaña o una vez iniciada la recolección. En una de las explotaciones analizadas, su repercusión ha alcanzado aproximadamente el 40 % de la superficie de patata recolectada durante el mes de julio.
Estrés térmico en el ganado
En las cooperativas ganaderas de leche de Menorca, la principal consecuencia de las altas temperaturas está siendo el estrés térmico de los animales. El ganado reduce el consumo de alimento y, como consecuencia, puede disminuir la producción de leche. Paralelamente, aumenta el consumo de agua, lo que supone un gasto adicional.
En una cooperativa socia del sector ovino de Mallorca se ha registrado un incremento de alrededor del 5 % en la mortalidad habitual de los animales de engorde como consecuencia de las altas temperaturas. El calor reduce las horas de pastoreo, aumenta las necesidades de agua y provoca una pérdida de condición corporal, una menor producción de carne y una mayor incidencia de neumonías asociadas al estrés térmico.
Las altas temperaturas también están afectando a la alimentación estival del ganado. El rastrojo y la hierba se secan o se queman antes de tiempo, con una reducción estimada de alrededor del 30 % en su disponibilidad. Esta situación obliga a aumentar el consumo de pienso y, por tanto, eleva considerablemente los costes de producción de las explotaciones.
La presidenta de Cooperatives Agro-alimentàries Illes Balears, Jerònima Bonafé, advierte de que estos episodios afectan tanto a la viabilidad de las explotaciones como a la disponibilidad de producto local.