Notas de prensa

Cooperativa Agrícola de Porreres: «De cada año, la cosecha se avanza»

Con la campaña del albaricoque ya finalizada, hablamos con la gerente de la Cooperativa Agrícola de Porreres, Esperança Mora, para conocer cómo ha ido la temporada, qué variedades se cultivan actualmente y cuáles son los principales retos a los que se enfrenta este producto tan ligado al territorio.

  • El albaricoque es un producto muy vinculado a la identidad agrícola del municipio. ¿Qué representa hoy este cultivo para los agricultores y agricultoras de Porreres?

El albaricoque es una tradición: el cultivo, la recolección y la entrega para su comercialización. Es vivir el momento de la cosecha. El albaricoque es compromiso con nuestro territorio. Y lo más importante es apreciar este fruto tan característico de Porreres, valorando el trabajo y el esfuerzo de nuestros agricultores, que miman y cuidan los árboles.

  • ¿Cómo ha sido la campaña de este año?

Ha sido un buen año en cuanto a producción, calidad y maduración del fruto, aunque ha sido un año marcado por irregularidades. Los albaricoques más tempranos han tenido una buena producción, mientras que los de media temporada han tenido poca producción. Por otro lado, las variedades más tardías han tenido una buena producción y han destacado por su gran calidad.

Este año, la maduración se ha adelantado respecto a campañas anteriores debido a las altas temperaturas de este verano. Estamos observando que, cada año, la cosecha se adelanta unos días más.

  • ¿Qué variedades de albaricoque se cultivan actualmente en Porreres y cuáles son las más apreciadas por los consumidores?

Tenemos, principalmente, tres grandes grupos mayoritarios. Los tempranos, que son un conjunto de variedades antiguas, y los Palabras, que son los primeros que llegan a la Cooperativa, característicos por su pulpa blanca. Después llega el Carlet de color rojo, también de pulpa blanca y sabor a melocotón. Posteriormente, el Canino, característico por su pulpa anaranjada y con más posibilidades de uso. Se puede consumir seco, en confituras, almíbar, etc. Finalmente, llega el Murtó: una mezcla de Canino y Galta, que destaca por su mejilla naranja y buen sabor: textura más consistente, un punto ácido y hueso dulce.

Cabe destacar que al comercio local también llegan pequeñas cantidades de otras variedades de albaricoque.

  • En los últimos años se ha hablado mucho de la importancia de recuperar y mantener las variedades locales. ¿Por qué es tan importante preservar este patrimonio agrícola?

Es muy importante conservar estas variedades autóctonas, ya que están adaptadas a las condiciones climáticas de nuestro territorio. Algunas se han dejado de cultivar porque producían poco o porque los árboles han ido desapareciendo con el paso de los años.

También cabe destacar la resistencia de los pies francos. Todavía tenemos árboles de entre 80 y 100 años que continúan produciendo albaricoques. También hay árboles con doble injerto, como almendro/albaricoquero agrio o ciruelo Prat de Llobregat/albaricoquero.

Esto demuestra que los pies que se utilizaban antiguamente, como el cap gros, presentan una mayor resistencia que muchos de los pies utilizados actualmente.

  • ¿Cuáles son los principales retos a los que se enfrentan hoy los productores de albaricoque?

Hablamos de sequía, costes de producción, mano de obra, competencia exterior o cambio climático. Todos son retos difíciles de superar. La sequía es muy grave, ya que mayoritariamente es cultivo de secano. Los agricultores trabajan la tierra para mantener la capilaridad y el frescor para las raíces de los árboles.

En cuanto a los costes de producción, normalmente son árboles que necesitan escalera para la recolección del fruto, lo que encarece la recolección, que siempre se hace manualmente. No solo debemos pensar en la recolección y en recoger el fruto, ya que también preparamos el árbol para el fruto del año siguiente: podar, abonar, realizar tratamientos fitosanitarios, aclarar los frutos y otras tareas.

  • ¿Crees que el consumidor valora cada vez más comprar producto local y de temporada?

Sí, cada día se valora más que sea producto local, su historia y, sobre todo, el sabor y los valores que incentivan al agricultor a mimar los árboles para poder seguir dando este fruto tan sabroso que producimos en Porreres, tanto de las variedades autóctonas como de las que llegaron hace ya muchos años a nuestro pueblo, como el Canino y el Roig de Carlet.

Si el producto es sabroso, se valora la fruta de temporada, pero esto ya no se valora tanto.

La fruta de temporada se recoge en su punto de maduración. Si no es de temporada, se ha recogido verde y ha tenido que ser transportada desde el lugar donde se ha producido.

  • ¿Qué papel juega la cooperativa a la hora de apoyar a los productores, comercializar el producto y mantener vivo este cultivo?

La cooperativa juega un papel importante. El agricultor produce un producto con demanda, él hace que sea apreciado, y la cooperativa es la encargada de hacer divulgación, promocionar la Feria del Albaricoque y poner en valor el albaricoque de Porreres.

  • Más allá del albaricoque fresco, ¿qué productos elaborados tienen más salida?

La confitura y el albaricoque seco que producen nuestros agricultores.

  • ¿Qué mensaje querríais transmitir a los consumidores sobre la importancia de comprar albaricoque local?

Mantenemos viva la agricultura de aquí, el entorno de nuestros campos y damos viabilidad a los productores para seguir adelante con nuevas plantaciones, para poder comer los apreciados albaricoques de Porreres durante muchos años.

  • Mirando hacia el futuro, ¿qué necesita el sector para que el albaricoque continúe siendo un cultivo emblemático de Porreres?

Que queramos seguir comiendo albaricoques, que busquemos caminos para conseguir nuevos árboles que se adapten a la sequía, poder darles un riego de apoyo con aguas regeneradas, conseguir el campo experimental y, si continúa el cambio climático, intentar adaptarnos a él.